La lactancia y el contacto madre-hijo

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El embarazo, el parto, la lactancia y la crianza son asuntos de familia y, por lo tanto, tienen que facilitar el primer contacto con el recién nacido. Si se está en contacto con el bebé desde los primeros momentos prendiéndole al pecho, esto favorece el amamantamiento. Estos encuentros pueden aprovecharse para acariciar, hablar y contarle cosas lindas de la familia. En una palabra, se fortalece un vínculo temprano afectivo interactuando.

El 95,4% de los niños inician su alimentación mediante la lactancia materna, pero a medida que transcurren los meses esta práctica comienza a perderse. La lactancia exclusiva disminuye casi un 40% en los primeros dos meses de vida.

De acuerdo con el Dr. Abel Albino, fundador de Fundación Conin, “el amamantar conscientemente como el amar conscientemente, son privilegios del ser humano, y son estos actos conscientes de amor, lo que distinguen a la mujer de otras madres de la especie de los mamíferos. El amamantamiento es el primer acto de amor de una madre hacia su hijo, y el primer derecho humano de un niño recién nacido.”

La leche de los primeros días, llamado calostro, es amarillenta y gruesa. Es el concentrado, por eso es rica en anticuerpos que protegen de infecciones graves y ayudan a eliminar el meconio de su intestino. Durante los primeros 7 días, el calostro va perdiendo el color y se va poniendo más blanca.

Esta primera leche tiene dos aspectos: la primera es “aguada” y escasa, se produce entre las mamadas. La segunda es abundante y espesa, sacia y hace que el bebé engorde.

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