Diabetes infantil – Causas, tratamiento y alimentación

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La diabetes infanto-juvenil surge cuando el páncreas deja de producir insulina, hormona que le permite al organismo aprovechar los aportes de la alimentación. La carencia de esta sustancia impacta en el crecimiento del niño. Aprender a alimentarse, controlar los niveles de azúcar en sangre y calcular las dosis de acuerdo a la actividad física resultan claves para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta patología desde la infancia.
Esta enfermedad crónica -diabetes tipo 1- afecta a los chicos y adolescentes y, al igual que la que aparece en la adultez o durante el embarazo, reconoce siempre una predisposición genética.
La diabetes tipo 1 aparece cuando factores ambientales actúan sobre individuos predispuestos genéticamente: algunos medicamentos, situaciones de stress muy especiales, como por ejemplo crisis asmáticas o enfermedades virales, actúan como causas externas que influyen en el desarrollo de la enfermedad.

Alimentación y control
El niño con diabetes puede comer todos los alimentos incluidos en la pirámide nutricional, lo importante es que la alimentación sea variada y, en lo posible, supervisada por un profesional nutricionista. “Los hábitos de alimentación para un chico diabético están sujetos a lo que es adecuado para cualquier niño de igual sexo y de igual edad con la misma actividad física. El único reparo es que debe ser una alimentación balanceada y, preferentemente, que reemplace los azúcares por edulcorantes”, advierte Moreno.

Uno de los dilemas para los padres de niños diabéticos es cómo administrar las golosinas, ya que son alimentos que pueden provocar ascensos bruscos de glucosa en sangre, por lo tanto hay que manejarlos con mesura, como en los chicos que no son diabéticos, e intentando que reciban los productos dietéticos, en los que se reemplaza el azúcar por edulcorantes.

En las familias con niños diabéticos, resulta conveniente que todos sus miembros se eduquen para colaborar en el control de los niveles de azúcar en sangre. Una asistencia educativa por parte de los profesionales proporciona el entrenamiento adecuado para la medición de glucosa y para aplicar insulinas de acción rápida que aborten cualquier tipo de complicación por cetoacidosis (una forma grave de descompensación debido a la falta de insulina). Es decir, que la mamá, la familia y el nene – cuando tiene edad suficiente -, están entrenados para saber qué hacer en función de los resultados, tanto cuando la glucemia está muy alta como muy baja.

Sed y descenso de peso
El páncreas deja de producir insulina cuando se conjugan causas genéticas y ambientales. A partir de ese momento se deforma la membrana de la célula que produce insulina, esto hace que el organismo la desconozca como propia y la ataque. A largo plazo, la ausencia de controles de la diabetes puede acarrear la pérdida de la visión y deficiencias renales, entre otras consecuencias

Los primeros síntomas de la diabetes son el aumento en la cantidad de orina y, como mecanismo de compensación orgánico, el niño tiene mucha más sed que la habitual. En una primera etapa, aún manteniendo el apetito, los chicos adelgazan porque están orinando gran cantidad de la glucosa que, si fuera transportada por el aparato circulatorio – como ocurre en las personas sin diabetes -, brindaría la energía necesaria a las células.

La diabetes tipo 1 es la menos frecuente, la incidencia en la población infantil es de 6 a 10 casos en 100 mil niños. Pero ante la sospecha por exceso de orina, sed y adelgazamiento, resulta urgente consultar con el pediatra.

Los riesgos del exceso de insulina
El descenso brusco de glucemia provoca, en los diabéticos, cuadros graves de hipoglucemia que pueden derivar en convulsiones y hasta en la pérdida de la conciencia. La causa de estos cuadros es siempre un exceso de insulina en sangre.

Los signos que permiten reconocer un cuadro de este tipo son los temblores, la sensación de hambre voraz, la sudoración fría y la visión borrosa, entre otros.

El descenso de azúcar en sangre se produce cuando se administró demasiada insulina o hipoglucemiantes orales. Si a esto se le suma una actividad física intensa, no haber comido ningún alimento con hidratos de carbono o una ingesta excesiva de alcohol, los riesgos de padecer un cuadro de hipoglucemia aumentan.

Ante el riesgo de este tipo de complicaciones, un paciente que se trata con insulina, debe llevar siempre sobres de azúcar común y una medalla que advierta que se aplica insulina.
Alimentación
Alimentos que suben el azúcar
· La leche y los yogures
· Todos los panes y las galletitas
· Las pastas simples o rellenas
· Los cereales ( arroz, polenta, avena)
· Las legumbres (porotos, garbanzos, lentejas)
· 5 vegetales: papa, batata, choclo, calabaza, mandioca.
· Dulces y postres en general

Estos alimentos deben consumirse en las 4 comidas diarias, respetando la cantidad indicada por el nutricionista.

Alimentos que no suben el azúcar
· Los líquidos: agua, soda, jugos o gaseosas dietéticas, amargos dietéticos, infusiones con edulcorantes, caldos
· Las verduras: acelga, achicoria, ajo, alcaucil, apio, berenjena, berro, brócoli, cardo, cebolla de verdeo, coliflor, chauchas, escarola, espárragos, espinaca, hinojo, hongos, lechuga, nabo, palmito, pimientos rojo y verde, puerro, rabanito, radicheta, repollos, repollitos de bruselas, remolacha, tomate, zanahoria y zapallitos
· Las carnes
· Los huevos
· Los quesos
· La sustancias grasas: aceite, manteca, margarina, mayonesa

Más info: PDF Lo que debes saber sobre la diabetes infantil

Fuente: ministerio de salud de la Provincia de Buenos Aires